¿Qué son los robo-advisors?

En los últimos años, las Fintech han irrumpido para acercar la tecnología al sector financiero. Al igual que las RegTech dentro del área de la regulación, en el ámbito de la gestión de activos (wealth management), esta revolución tecnológica ha dado lugar a las llamadas WealthTech y, en concreto, a los robo-advisors, cubriendo el gap existente entre las grandes instituciones financieras y el inversor retail.

Los robo-advisors son asesores financieros online que proporcionan servicios automatizados de inversión, gestión de patrimonio online, etc. Se basan en algoritmos estructurados como árboles de decisión con un alto grado de autoaprendizaje. Tienen la capacidad de realizar el proceso completo de búsqueda, selección, asignación, monitorización y rebalanceo para estructurar la cartera de un inversor retail evitando el factor humano.

La realidad es que, en la actualidad, la mayoría de los fondos de inversión son superados por su benchmark, es decir, no son capaces de batir a su índice de referencia. En este contexto, nacen los robo-advisors, para dar respuesta a esa necesidad del mercado, sin la intervención de un gestor de fondos y a unos costes menores, siendo este último, el principal reclamo de las WealthTech que han salido a la luz según señala el informe de Deutsche Bank Research.

Grafico Robo-Advisors

Los robo-advisors se centran principalmente en facilitar la inversión en productos financieros que replican al mercado a unos costes menores, en cierta medida gracias a la no intervención de un gestor. Buscan proporcionar herramientas de gestión pasiva como los ETF (fondos indexados), ajustando la exposición del cliente a su perfil de riesgo y ahorrando en costes. Además, son capaces de efectuar el rebalanceo de la cartera y la reinversión de dividendos sin que el cliente tenga que preocuparse de ello.

Ventajas de los robo-advisors

Una ventaja clara que posiciona a los robo-advisors un paso por delante es la supresión de intermediarios. La intervención de bancos, gestoras, asesores financieros y el sesgo que producen las emociones de estos a la hora de elegir los productos, provoca que no siempre se ofrezca lo mejor al cliente. El cobro de retrocesiones, acuerdos estratégicos entre bancos y gestoras o las promociones de productos propios se anteponen, en muchos casos, a la búsqueda del producto ideal para cada inversor.

El ahorro en costes, como ya se ha comentado anteriormente, es una de las claves del éxito. Al ser un sistema muy digitalizado donde la intervención de asesores se suprime, el servicio es menos costoso y el coste marginal de cada transacción muy reducido. El cobro de comisiones se ve reducido al máximo y atrae a inversores jóvenes más acostumbrados con los servicios online.

Por último, el acceso es otro de los puntos fuertes de los gestores automatizados, puesto que amplía el abanico de potenciales inversores al no requerir de un capital mínimo en muchos de los casos.